Hace un año me fui de intercambio a Estados Unidos. Mi medio de comunicación masivo a mi gente más cercana fueron una serie de mails que envié contando mis anécdotas y vivencias personales. Mis abuelos no tienen mail. Tampoco un computador. Mis papás, que si tienen su casilla, los recibían y luego imprimían para mantener este contacto.
Estaba pensando en cómo mi generación no se diferencia tanto de la de mis padres… ambos hemos vivido cambios generacionales, tal vez ellos más que yo. Ellos nacieron sin televisión ni computador, menos con Internet… yo nací sin el Internet y viví, a diferencia de lo que vivirán mis hijos, el inicio de la Web 1.0 y lo que ahora llamamos la Web 2.0. Viendo una conferencia dada por Clay Shirky “en la Web 2.0 Expo de SFO”, pude vislumbrar cómo yo sí pertenezco a la generación de mi tan aborrecido televisor. Y es que todo nuevo producto se inicia como una variante de lo ya existente… en la Web 1.0 en vez de cambiar de canal, cambiábamos a otro sitio. Navegábamos entre lo que nos era imposible crear si no éramos programadores. Un espectador más.
Tengo veinticuatro años y si bien no me considero vieja pero sé que esto es un cambio generacional. Participo de la Web 2.0 como un usuario 2.0 mi mamá ve YouTube, se mete a buscar el video que le recomendaron y lo encuentra. Pero como es un usuario 1.0 no va a subir uno en respuesta, ranquear o agregarlo a sus favoritos... no tiene una cuenta.
Me produce incertidumbre el saber cuál abismante será el salto entre quienes nazcan hoy y yo en unos quince años más.
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